martes, 18 de agosto de 2020

 

“2 NIETOS EN 56 DIAS”

  Toda mi vida me la he pasado haciendo cálculos; este humilde novato literario, ingeniero de profesión no puede vivir sin sus números. ¿Quién se iría a imaginar que, gracias a la diáspora, a finales del 2019 y en tan solo 56 días me nacerían mis 2 más recientes nietos? ¡en 2 países diferentes de Europa!, además que mágicamente tendría la oportunidad de recibirlos con infinita alegría, cargarlos en mis brazos, pedir a Dios su bendición y darles sus orgullosas bienvenidas a sus existencias...

      << ¡Debes estar feliz amigo mío! — me manifestó mi inefable éxtasis—, se ve que estás levantado en vilo hacia un estado de felicidad perenne>>.

  El alba amante de la aurora, de esta historia de consecuencias de un amor verdadero, comenzó por allá en mayo de 1983, en las costas infinitas del oriente venezolano, cuando de sorpresa y con un caminar taconeado (que escuchaba a los lejos), se vislumbró por una esquina en un conjunto residencial playero, el momento de serendipia que me trajo a la mujer que luego sería el amor de mi vida. Una musa de 23 añitos de enamoradores ojitos verdes; linda, bella, preciosa y primorosa, heredera de las princesas de la Isla de Madeira, con <<más curvas y acústica que una guitarra española>>. Me entró por los ojos hasta mi alma melancólica y en acto seguido se estableció una amistad que no le quedó otro remedio que efervescer con imperturbabilidad. —Pero como todo en la vida, y como <<lo bueno se hace esperar>>, resulta que la consentida, por razones del destino me hizo añejar durante 3 largos meses como <<ron en barrica de roble>> para terminar con su pesado pasado, hasta que en el mes de agosto la musa, gracias a una improvisada y bendita <<tarjeta de presentación>> entregada y escrita a mano por el susodicho, que caricaturó una flor en ella, le hizo recordar, reflexionar, llamarlo por teléfono, y para su alegría retomar la  amistad. Pues entonces, en <<menos que canta un gallo>>, la amistad se declaró en medio de un inicio de cuarto menguante, el viernes 26 de agosto y pasó a alumbrar e ilusionar un bello y sincero noviazgo que no llegó a cumplir su primer año, pues con escasos 7 meses de pretendientes, el viernes 13 de abril de 1984 contrajimos nupcias gracias al colega Sacerdote Hernandez, quien en nombre de Dios Padre bendijo nuestra mutua declaración de amor:  <<Prometo serte fiel y respetarte, en la riqueza y en la pobreza, en la salud y en la enfermedad, para amarte y cuidarte hasta que la muerte nos separe>>…

   <<Y como este escritor nació apurado; de ahí en adelante todo fue expedito…>>, en un abrir y cerrar de ojos, pues nacieron dos lindas niñas y el galancito en poco menos de 4 años, —Así que pues, de manera bonita, entre los ochenta y los noventa crecieron los felices chicos: mamaron teta, lloraron, gatearon, les salieron dientes, caminaron, jugaron, jodieron, estudiaron, fiestearon, enamoraron, vacilaron, viajaron, asombraron y cada uno de ellos pues emprendió su vida de adulto lleno de valores de los buenos (de los que te  hacen la vida bonita); y necesariamente “gracias a alguna reprimenda que hubo por ahí”,  ganaron excelentes conductas que heredaron de sus padres, abuelos, tíos, primos, maestros, y pare usted de contar. —Ya en siglo XXI entraron a las universidades y cada uno de ellos obtuvo su título universitario (Farmacia, Administración de Empresas e Ingeniería Electrónica, orgullo de sus padres) y luego de enternecer, enamorar y conquistar a sus futuras parejas emprendieron sus bellas vidas conyugales.

    Ya por septiembre del 2011, fruto de nuestra segunda hija y su querido esposo, llegó el primer nieto Santiago Iván (alias “Santi”), quien nos rebozó de alegría la casa. Chico alegre, conversador, preguntón, juguetón, inteligente que nos llena de amor, cariños, sorpresas y hasta sabiduría. Le gusta controlar la situación, es persistente, aprende de todo y decide rápido, no olvida nada, mete goles, es apasionado y convencedor; cuenta chistes y usa el humor, a veces obstinado, no se rinde y no se deja engañar. —Correlón (“atleta de 100 mts. planos a sus 2 añitos”), le encantaba jugar carritos, montar el Explorador Fisher Price de 1974, y la motico minitrail Honda de 1969 que les restauró su abuelo; recibir el viento en su carita, volar papagayo, jugar dominó, disfrutar de sus primeras experiencias deportivas, incluyendo el excursionismo y querer mucho a sus padres, abuelos, tías, primos y compañeros del colegio.

   Tres años después, en abril del 2014, llegó su hermanito Gabriel Iván (alias “Pizziozo”), chico feliz y risueño que no se dejó amilanar por la fuerte personalidad de su hermano mayor. Que mostró prontamente sus rasgos valientes desde que tuvo razón. Es alegre, amoroso, le gustan los cariñitos, es puro corazón, no guarda rencor, es risueño, le encantan los cuentos. —A veces se transforma con estados emocionales y gestuales con dramatismo; asimila bien los números, le gusta enseñar. A pase de su abuelo, metió el primer gol de su vida y además en 2019 recorrió los 3,5 Km en la Carrera de Alaquas en Valencia-España, con su abuela y la motivaba a ir más rápido. Su dulzura nos llena aun más de amor perenne y nos brinda felicidad infinita a todos los que le rodeábamos.

   Empezando el alba del 2016 nació el gran nieto Aarón Alejandro (alias “Chichi”), fruto del hijo varón y su querida esposa, continuidad del apellido paterno, querido y protegido por sus dos primos mayores. Nos da alegría, paciencia, entendimiento, perseverancia, protección, sabe siempre como expresar lo que quiere, le gustan los cantos infantiles, se te acerca cuando lo desea; además que ¡es único en un millón! —En el 2017 fue inspiración del Maratón corrido en Caracas por su abuelo y hasta en el kilometro 36 le entregó un beso más dulce y energético que <<panela de azúcar de papelón>>. En tiempos de pandemia su abuela materna en un momento de epifanía le dedicó esta bella prosa que nos llena de emoción y orgullo:

      <<No sé si hay vida después de esta vida, no sé si hay vida en Marte, en fin no sé si existen otras vidas en otro lugar fuera de la tierra, lo que si estoy segura es que hay un mundito ideal, donde no hay seres malos por eso no existe la maldad, no existe el reloj por eso no importa el tiempo, no hay deberes ni obligaciones (eso es muy fastidioso), en ese mundito vive mi príncipe Aarón, es un mundo tan pequeño que solo cabe él y las pocas cosas y personas que le interesan  en realidad. Es su propio mundito ideal todo está perfectamente colocado, todo es bonito y todo le sonríe; él es dueño de todo lo que entra allí, pero, así como les deja entrar los saca en su momento, el es muy selectivo por eso hay muy pocas cosas dentro de su mundito, y la selección es más estricta cuando de seres vivos se trata y yo soy sumamente afortunada de tener un lugar en ese mundito ideal. Gracias a mi príncipe Aarón por permitirme ser un habitante de tu mundito. ¡¡¡Te amo!!! >>

   Luego del nacimiento en Caracas-Venezuela de los primeros tres nietos, en el año 2017, en menos de 45 días una gran decisión nos “pilló de sorpresa” y nos fue entregado por los 3 hijos el correspondiente proceso de vida del <<nido vacío>>. ¡Incluyendo despedidas, llantos, dolor de corazón, sin derecho a “pataleo”, certificado de garantía ni devolución! Dos de los hijos viajaron al Reino de España y la hija mayor a la República de Irlanda a emprender nuevos horizontes. Pues como a veces, tenemos la excepción de que; <<lo bueno no se hace esperar>>, y luego de pagar la novatada, entender la situación, sacar el papeleo, ubicar viviendas, conocer a unos “tíos”, conseguir sus trabajos, comerse las uñas, unas “tapas” y tomarse unas copas de vino; y en Irlanda visitar a Claremorris en el condado de Mayo, los Clifts de Moher y la montaña sagrada de peregrinaje de Croagh Patrick (y por supuesto encontrar los McDonald´s), a finales del 2019 “llegaron los dos nietos benjamines europeos con tan solo 56 días de diferencia”.

   Gaél Alejandro llegó al mundo en la ciudad de Cork al sur de Irlanda, un 4 de noviembre, un día después de mi cumpleaños pues quiso ser muy original; es el primer hijo de la hija mayor y su querido esposo que iluminó para enternecer a sus padres, mostrarles su herencia, alegrarles con sus ojos brillantes y grandotes lo bella que es la vida, aprender a no sentir el frío del viento y disfrutar lo mucho que le gusta compartir con sus progenitores. Es un bebé muy bueno, alegre, tranquilo, le gustan los besitos y jugar con sus papas; sabe marcar límites; aprende rápido y solito, tiene un gran sentido común; nació acompañado del Lago de la Mareas de Midleton, de los cisnes mágicos, de la magia de los duendes y los leprechauns, las hadas irlandesas; y de los vientos helados traídos del mar del norte donde el RMS Titanic navegó en 1912.

   Y ¡cómo no hay quinto malo!, Mathías Alejandro (el chico del Mediterráneo), nació en Valencia-España un 30 de diciembre; se adelantó y no quiso en el 2020, ¡pues sabía que no era un año ideal para nacer!; llegó en un hospital enorme y de largos corredores, donde durante la estadía compartí con su hermano Aarón Alejandro, pasillo tras pasillo, para distraerlo, no menos de muchos kilómetros de empuje de su “coche de ruedas grandes”, en la parsimonia y silencio de un día solitario de pre final de año. No vimos los petardos, ni los fuegos artificiales chinos virulentos llegados de Wuhan, pero disfrutamos a un bello chipilín lleno de vida, alegría, curiosidad, amante de las arepas, risueño, de mirada fija y enfocada y segundo en la continuidad del apellido del legado de su padre y su abuelo paterno.

        Ya de regreso en Caracas-Venezuela, varios meses después en el año 2020 en tiempos de pandemia, la abuelita materna de Gael y paterna de Mathías (hermanito de Aarón), la chica que luego de 36 años de casada, continua con la “guitarra española afinada en su cuerpo” (como si el tiempo no pasara por ella), en un momento de encanto les dedicó esta bella prosa que nos llena de “saudade”:

   ¡Feliz “cumplemes” Gael, ya son 9! Qué diferencia ver crecer a Gael y a Mathías a distancia, cuando mis primeros nietos aquí en Venezuela antes de su partida, semana tras semana los veía, los abrazaba y los sentía... Los esperaba en mi hogar al saber que venían tal cual fiesta preparaba sus juegos, sabía de sus gustos: que galletas escoger o golosinas. Mi casa parecía una guardería llena de juguetes, si no abuelita se las ingeniaba y hasta les daba el dominó del abuelo o los carritos a escala de su colección, libros de dibujos; un sin fin de cosas. Era algo increíble, mi corazón palpitaba porque los iba a abrazar y tenerles horas. El cambio luego llegó cuando se fueron a Europa y sirvió para cancelar una época e inaugurar otra ahora con los nuevos nietos... ¡a distancia!... y aunque los vi nacer gracias a Dios, ya nada es igual; cada día, cada semana espero sus fotos o videos de los que repito como  repiten los niños sus cómics; pendiente del almanaque para felicitarles cada mes; mi conciencia percibe los movimientos del espacio-tiempo, pero ya no se entristece, antes si, es transformable con el cambio, pues merecemos ser felices y siempre renacer, “soltar-soltar”, cerrar ciclos, oxigenarse y pensar: ¡ellos están bien!. “Por muy larga que sea la tormenta, el sol siempre vuelve a brillar entre las nubes”  Amo a todos mis nietos.

         << Si tener un hijo es una de las tres obligaciones inexorables que debemos cumplir en la vida — me dijo mi inconmensurable serenidad—; tener un nieto, es un tesoro bondadoso otorgado por Dios >>.

 

Escrito por: Juan Raul Alamo Lima. Caracas - Venezuela | Categoría: VIVENCIA

Coautores: Abuelas Marina Rodriguez de Alamo  y  Mariví Gonzalez

Revisión: Katibel Patiño. Puerto Ordaz - Venezuela

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18 de agosto de 2020 

miércoles, 12 de agosto de 2020

 

“LOS ACHAQUES DE EL ABUELO”

   ¡Achaque tras achaque!, ¡dolor tras dolor!, sino es una cosa es otra… Me duele por aquí… me duele por allá. ¡Analgésico tras analgésico! ¡Nervios y más nervios! valeriana seguido de tilos… Si no es físico es mental o viceversa. Achaques tales como lumbago, pasando por manguito rotador, artrosis, migrañas, hormigueos de las manos, reflujos, dolor de huesos (…); — ¡pareciera que los años nos están cayendo como rocas nostálgicas del cielo! A los achaques se le suman las circunstancias como: síndrome de nido vacío, corazón partido, emigraciones, y hábitos enfermizos, golpean y hasta hacen trizas a una vejez bonita, parsimoniosa, efervescente y libre de autocompasión y sufrimientos.   

   “Debes estar sufriendo mucho — Le dice su nostalgia—, se ve que estás muy solo y anacrónico”.

   “Un Achaque es una indisposición o enfermedad habitual o enfermedad ligera, que nos recuerda que —el talego del calendario no pasa en vano— y que los minutos difuntos nos llaman a su recuerdo”. Definitivamente el umbral de dolor de cada ser humano está en niveles diferentes, hay quienes se quejan muy poco y otros tienen mayor sensibilidad, y hasta algunos en determinados momentos de nuestra vida empezamos a sentir la sensación de que perdemos el control de nuestro cuerpo y da lugar a aceptar los cambios que estamos experimentando en esta nueva etapa, que a veces se comporta como una esperpéntica existencia.

     ¿Será que nuestra mente nos permite aprender a controlar el nivel del dolor?

     ¿Lograremos acondicionar a nuestro cerebro para al llegar a la edad adulta mayor no estar constantemente sufriendo achaques?

     ¿Podemos envejecer con dignidad y minimizando los achaques, en una sociedad donde la edad mayor se mira en algunos casos con menosprecio?                 

     No es una buena pregunta a nosotros mismos él: ¿Cómo queremos vivir la vejez?

   De entrada podemos afirmar que una buena inefable receta de reducción de los tan melancólicos y odiosos achaques es activar: priorizar la felicidad independientemente de las circunstancias, mantener actividad física y actividad mental, cultivar tu circulo social, mantener una buena higiene diaria, alimentación sana, chequeo médico, cuidado de los huesos evitando caídas y golpes, control de hábitos tóxicos, control de medicamentos y suplementos alimenticios, aumentar la consciencia plena de la vida, mantener un buen patrón de sueño, además de muchas más opciones son necesarias para como diría un poeta para: “añadirle vida a los años y no años a la vida”. —Podemos acompañarlos de recetas tales como: poner de nuestra parte para aceptar la situación, tomar como ejemplo personas mayores a ti que viven plenamente, estar claro que muchos achaques son reversibles, apoyarte de una buena relajación y muchas más sabias y lógicas técnicas, para “llegar a viejos, lo más jóvenes posible”.

   Es importante señalar que el envejecimiento en su proceso, es inherente a la condición de cada ser vivo y debe ser aceptado con una total naturalidad, así como que es inevitable que cada día seamos “infinitesimalmente menos jóvenes que el anterior, aunque algunas teorías manifiestan que el envejecimiento fisiológico no ocurre  a un ritmo uniforme, sino que se da en tres etapas en el ciclo de la vida del ser humano: primero a partir de los 34/35`s años de edad, la segunda sucede a los 60´s y la tercera a los 78´s.

   No obstante a ello, es importante también resaltar y recordar que muchas de las grandes creaciones en las artes y en las ciencias fueron desarrolladas por personas mayores a los cincuenta, sesenta, setenta y aún más. —Podríamos manifestar que: ¡nunca es tarde cuando la dicha es buena!, para así evitar una obsolescencia prematura donde podamos, para tener en forma nuestro cuerpo, desarrollar deporte de bajo impacto a diario para mantener el sabio refrán de “mente sana en cuerpo sano”, dedicar tiempo al aprendizaje de nuevos oficios, arte o idiomas para contribuir al enriquecimiento del espíritu y mantener los pensamientos bien ocupados generando así bienestar mental. Es importante recordar que una gran cantidad de seres humanos han tendido sus mejores tiempos en diversas áreas como la política, la literatura, la música, el cine cuando lograron alcanzar sus cúspides más pronunciadas como, por ejemplo:  el escritor José Saramago que a los 58 años logró su primer gran éxito con su obra “Alzado del suelo”, o el músico Giuseppe Verdi a los 74 en su obra más conocida “Otelo”, o George Martin a sus 66 produjo su serie cinematográfica “Juegos de tronos”. —Es muy vital también el preguntarnos: ¿Cómo queremos vivir nuestra vejez? En el pasado, achaques, dolores, soledad, problemas, dependencia y muchos otros males eran pan de cada día. La vejez debe entenderse en nuestros días como un proceso positivo, dinámico y deseable que nos afecta a todos y que lo debemos recibir con armonía y orgullo.

   El ser humano se encuentra entre las especies de mayor longevidad o edad cronológica en nuestro planeta, con la genética investigada y en algunos casos experimentada se puede llegar hasta los 120 años de edad; así ha quedado demostrado en las estadísticas mundiales, aunque pocos lo han logrado, un grupo muy reducido de ellos han vivido en relativas buenas condiciones hasta el momento de su pase a la eternidad. — La ciencia presenta diversos tipos de expresar y concebir  la definición de edad como: la Cronológica basado en la fecha de nacimiento; la Biológica con base en el grado de envejecimiento que en muchos casos no corresponde con la edad cronológica y no es calculable científicamente hablando; la Psicológica que se autocuantifica fundamentado en el sentimiento de edad de cada persona; y la edad Social, que se mide con lógica en los grupos de edades manejados por la sociedad y por la Organización Mundial de la Salud, que inclusive recientemente modificó sus parámetros de cálculo, llevando asombrosamente a la juventud hasta los 65 años cronológicos de edad. El conjunto de estos cuatro tipos de edades se define y genera como la Edad Funcional, cuando una persona es capaz de mantener una vida autónoma con base en su capacidad de decisión propia e independiente, en lógica a su posibilidad de realizar sus actividades básicas, de relación y sociales de su vida diaria. También podemos mencionar el concepto de vejez saludable y sus tres componentes que la fundamentan como: la baja probabilidad de padecer enfermedades o invalidez, la capacidad física e intelectual y el mantenimiento de una vida activa en la sociedad tanto en lo intelectual como en lo emocional.

   Definitivamente, son muchas las definiciones y las variables que pueden surgir para mantener minimizados a los achaques en la etapa de adulto mayor del ser humano. La forma en como tomemos la vida nos llevará a buen destino. —Definitivamente el vivir acompañado de la felicidad es lo ideal y para ello debemos: enfocarnos siempre en lo positivo, celebrar nuestras victorias, ser creativo, aceptar las imperfecciones, vivir el “aquí y el ahora”, dar las gracias y ser generoso, sorprenderte a diario, involucrarte con la música, dejar las preocupaciones atrás, pasar tiempo con la naturaleza y recordar tus momentos felices.

   Si Dios lo permite vuélvete inmarcesible y sepulta a tus achaques, como si estuvieras entrando al Himalaya y te esperaran en las puertas del utópico valle místico y armonioso de “Shangri-La”, para lograr, cuando “toque a tu puerta”, un lento, feliz, y en paz envejecimiento…

 

Escrito por: Juan Raul Alamo Lima. Caracas - Venezuela | Categoría: DISERTACIÓN

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11 de agosto de 2020

Bibliografía

-          “El secreto de la longevidad”. Dr. Felix Larocca. 2017.

-          “Mujer en las tres etapas”. Edvar Munch. 2018.

-          “Consejos vitales para llegar a viejo lo más joven posible - Hígado Sano”. Dra. Maribel Lizarzabal. 2018

-          “¿a qué edad comenzamos a envejecer?”. Infobae - Valeria Chavez. 2020

-          “20 secretos para vivir una vida feliz”. Entrepeneur - Deep Patel. 2018

jueves, 6 de agosto de 2020

“NADIE ES PROFETA EN SU TIERRA”

   ¡Que se sepa nos llenó de melancolía! Desde hace dos milenios existe un refrán sempiterno que ha trastocado el reconocimiento de los seres humanos y lo podemos encontrar en al menos tres escritos: —“Nunca el juglar de la tierra tañe bien a la fiesta”; “San Cercano no hace milagros; San Lejares por docenas y centenares”; o la expresión de innegable y perenne contenido religioso: —“Nadie es profeta en su tierra”.

   En el Nuevo Testamento de la Biblia, en los Libros de Lucas 4.24 y Juan 4.44, se hace referencia a esta última frase en relación al episodio en el que Jesús, luego de haberse preparado durante 40 días en el desierto, y traer un “talego lleno de sabiduría”  viajó Nazaret (su población de crecimiento) y en su visita a la sinagoga, encontró escepticismo a su mensaje evangelizador, y los asistentes que lo conocían desde pequeño, interpretaron sus palabras como una herejía y como desenlace intentaron arrojarlo por el despeñadero del acantilado, momento en que Jesús de Nazaret, luego de escapar de la multitud furiosa de rencor virulento, sentenció con el famoso refrán. —Después de dicho episodio viajó a al pueblo de Cafarnaúm donde predicó y sanó enfermos, además de ser escuchado y respetado. En base a la lógica de estas palabras, sí una persona quiere ser reconocida, deshacer su melancolía, y alcanzar una buena reputación o respeto debe emprender el caminar a lugares fuera de su origen, tal como hacían los profetas en la antigüedad. 

   ¡Qué verdad tan verdadera! Hay muchos refranes o proverbios que hemos oído durante toda nuestra existencia, pero algunos de ellos son “de armas tomar”, este en particular, demuestra, y tiene que ver con la credibilidad de nuestras palabras, acciones, y/o con el alcance de una reputación creíble en el entorno cercano que nos rodea; que nuestra familia, compañeros de trabajo o comunidad a veces no nos valora lo suficiente, ni nos comprende, ni nos ensalza, por premisas creadas, “padeciendo así la espina de un amor solitario”.

   “Nadie es profeta en su tierra” — ¿Será verdad esta afirmación rotunda? — ¿Habrá que dar pruebas fehacientes, contundentes y “cortarse las venas” para que el mundo crea y acepte lo que manifestamos con nuestro mayor esfuerzo, elocuencia, verbo o de forma escrita con nuestras acciones?

   Solo demostrando competencia, y honestidad podemos llegar a cuajar un cierto grado de credibilidad que nos permita ser reconocidos como una persona digna de sus palabras y sus actos y empezará a ser distinguido por su labor encomiable, sus palabras dignas; y en particular en el arte de la literatura, por sus escritos certeros y asertivos, en los que se emitan mensajes y enseñanzas con la intensión de comunicar y producir goce estético, por lo general narrando una historia que tiene un buen determinado argumento, basado en las normas lingüísticas y la utilización de su inventiva (¿y porque no su locura?), con ciertos recursos literarios en función del género al que pertenezca el escrito. —Siempre hemos estado tras la búsqueda del reconocimiento (auto o hetero) y muchas veces se nos ha escapado de las manos, pues sin él, tendremos desbalanceado el equilibrio de nuestras necesidades humanas. Percibir críticas de mal gusto, invisibilidad, desgano, malas caras, maltratos, bulling, (…), nos genera un resquemor que a veces impide la continuación de la obra, en algunos casos la desmotivación y/o prosecución de una creación, proyecto o emprendimiento en cualquier área en la que estemos actuando. Por el contrario; mensajes amables, gestos de destaque, “palmaditas”, halagos, sonrisas, críticas constructivas, nos motivan a seguir con nuestro trabajo, mejorándolo inevitablemente con el paso del tiempo.

   ¡Crear algo de la nada es siempre encomiable e inmarcesible! La creación perseverante e inteligente  siempre debe ser reconocida para que su vocación se fortalezca y no se extinga. No se trata de recibir alabanzas hipócritas, ni elogios insinceros y llenarse así de desilusiones. El creador muchas veces se encuentra solitario,  desilusionado y hasta maltratado por la envidia destructiva de pocas personas incapaces y malintencionadas que nunca reconocerán su desaire, sino que a veces  ignorarán o le atacarán  para que no logre su éxito, independientemente de que su significación vaya creciendo con el paso del tiempo y de la edición de tus obras. —La soledad siempre estará a su lado, la mayoría de las veces solo quien le ama entrañablemente le estará animando para motivarte a que continúe, mejore y luche por llevar a cabo la obra que ha planificado de manera inconmensurable “navegar a buen puerto”. Gente que apoya aconsejaría el que no tenga miedo, pues tal vez una soledad que no se percibe o que no entiende es lo que le hace continuar tu obra”

   Muchas veces dicha creación inclusive es inentendible como le ha sucedido a tantos grandes artistas en la historia, cuando su reconocimiento ha ocurrido “post mortem” y no durante su vida llena de efervescencia, como por ejemplo le sucedió en el arte pictórico a los grandes impresionistas como  Claude Monet (1840-1926) y Vincent Van Gogh (1853-1890) o más recientemente a la pintora mexicana Frida Kahlo (1907-1954) y hoy en día se les reconoce como unos de los grandes pintores de sus épocas. También algunos de los más famosos en el arte de la literatura, al creador de Don Quijote de la Mancha, Miguel de Cervantes (1547-1616), al gran escritor y filosofo alemán Friedrich Nietzsche (1844-1900), o hasta el mismo escritor estadounidense Edgar Allan Poe (1809-1849) que muriera muy joven sin haber sido reconocido por la humanidad.

   La virtud de crear se manifiesta, cuando el autor produce alguna obra que desde cero normalmente nace luego del esfuerzo creativo o científico, ello después de la formación de una idea vaga en la mente del creador, que lo motiva a manifestar un análisis y llegar al detalle de un diseño más escudriñado de su posible obra. —Todo este esfuerzo puede generar en un público una credibilidad, que en términos generales es un concepto que las personas utilizan para decidir si creen o no, basado en la confianza que se genera consecuencia de afinidades éticas, ideológicas o estéticas. También entra en juego el grado de conocimiento fundamentado en las características objetivas y el rigor del mensaje que incluye la calidad y exhaustividad de la obra creada. “La credibilidad es hermana de sangre de la verdad”.

   Definitivamente, la creación en el arte nace del ingenio de los seres humanos a través  de la expresión que le sirven para inventar y transmitir infinidad de obras con fines de distracción, estética y expresiones, que abarcan a la literatura, la música, la danza, la pintura, la escultura, la arquitectura y el séptimo arte de la pantalla grande.

  Una creación ¡nos podrá emocionar, atrapar y hasta enamorar! o simplemente nos parecerá una obra de “garabateos de signos indescifrables”, pero en todo caso estimamos que debemos siempre reconocer el esfuerzo creador de un autor que “debe estar sufriendo mucho al estar muy solo”, pero que siempre estará lleno de una esperanza infinita e inmarchitable…

 

Escrito por: Juan Raul Alamo Lima. Caracas - Venezuela | Categoría: Disertación

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05 de agosto de 2020


jueves, 30 de julio de 2020


“EL PEREGRINO A LA ERMITA”

       Este escribidor, siempre ha sido peregrino de la hermosa Virgen de los Reyes y como muestra de ello recorrió en 2017, 34 kilómetros a ritmo de maratón, observando ¡Paisaje tras paisaje! y pagando con sudores constantes y endorfinas al por mayor que brotaban de su dermis empañada de fervor. Ya luego de cinco horas el cuerpo de 6 décadas estaba “recordando mejores tiempos en voz alta”. Ya el agua escaseaba, los geles energéticos brillaban por su ausencia, el Gatorade descansaba en paz hacía muchos latidos. —La energética quesadilla Herreña que había engullido en el kilometro 17 de la mitad de la ruta, había pasado a mejor vida. Las arenas volcánicas, las ovejas, las mulas, y las cabras, los verdes de la escala del “pantone”, los azules del mar y el cielo difuminados le llenaban de esperanza; sacando así sus últimas reservas vitales. Faltaba poco por llegar y así poder pagar la factura de su vida.

   ¡Cada ser humano creyente, debe haber peregrinado al menos una vez en la vida! “El título de Peregrino se aplica a todo aquel ser que anda por tierras extrañas y que por devoción o por voto va a visitar a un santuario”. Definitivamente hay muchas formas de peregrinar como, por ejemplo: La visita a la Meca al menos una vez en la vida por los musulmanes, los tiempos pasados de las cruzadas hacia Tierra Santa en Jerusalén, recorrer el tan conocido Camino de Santiago en el norte de España, para llegar a Santiago de Compostela, y muchos más (…).

     Desde 1546, y cada 4 años en una legendaria y pequeña isla de 277 km2 en el Océano Atlántico, perteneciente al archipiélago de las Islas Canarias llamada “El Hierro”, se celebra lo que denominan la “Bajada de la Virgen”. Los peregrinos venidos de todo el mundo se reúnen en un lugar solitario al pie de la Ermita de la Virgen de los Reyes (al noroeste de la isla) para sacarla en orgullosa peregrinación. —Cuenta la leyenda— que, a principios de 1546, el Mar de las Calmas embravecido y enfurecido por vientos huracanados que soplaban en esa zona atlántica, lanzó contra la Bahía de la Orchilla a un barco de origen portugués cuyos tripulantes estaban despavoridos y extenuados de luchar contra el temporal. Los pastores que estaban resguardados en cuevas milenarias con sus rebaños, socorrieron y ayudaron a los extranjeros y recibieron la promesa de entrega de una talla de una Virgen.  Cumplido el agradecimiento, los pastores la llevaron tierra adentro, la bautizaron como la Virgen de los Reyes y le levantaron una sencilla ermita en la “montaña de la Virgen”. Posteriormente hacia 1704 una lamentable y profunda sequía arrasaba a la Isla y descendientes de los pastores originales decidieron llevarla en procesión a la “iglesia de la Concepción” de la Capital Valverde, para reclamar el agua bendita. —Como normalmente ocurre, el clero rancio lo prohibió, “llorando con el llantito sin gracia de los viejos”, pero la fe de éstos hizo que, a hurtadillas y guarecidos en la oscuridad de la noche, se atrevieran a hacerlo. Pues entonces, aquella noche ¡rompió el cielo a llover! y ese milagro desde ese momento es celebrado cada cuatro años por los herreños en un recorrido de aproximadamente 32 kilómetros que trascurren los peregrinos en 18 horas continuas. 

   La isla de El Hierro también es legendaria pues hace aproximadamente 500.000 años, se produjo un fenómeno natural geológico de magnitudes cataclísmica de las más importantes conocidas. —Debido a un fuerte terremoto la isla perdió casi 1/3 de su masa y este trozo de isla se desparramó al océano profundo, lo que generó un gran tsunami que llegó a costas americanas al haberse desprendido aproximadamente 300 km3 de rocas y tierra volcánica, creando en el desplome un fértil valle llamado actualmente El Golfo.

   El Peregrino, “que caminaba tanteando el aire”, tuvo el honor de nacer en la Isla de El Hierro también llamada la ¡isla del meridiano!, nombrada así pues desde los tiempos de Ptolomeo y hasta el siglo XIX, pasaba por ella el referente meridiano “cero” y que fuera hurtado por el Imperio Británico (sin derecho a protesta) y llevado a la población de Greenwich en el Reino Unido. —Desde muy niño nunca tuvo la oportunidad de asistir a una “Bajada de la Virgen”, pues migró muy joven con sus padres a tierras venezolanas y por cosas que le jugó su destino, jamás coincidió con la cuatrienal fiesta religiosa. En el año 2017, luego de participar en la ciudad de Caracas en el Maratón CAF, finalmente se encontró preparado para poder cumplir su promesa y así hacer un peregrinaje religioso-deportivo en solitario, desde la Villa de Valverde hasta la Ermita en la Dehesa, lugar de asentamiento de la virgen, ubicada en lado opuesto de la Isla.

   Todo empezó en la iglesia de la Concepción de la Capital Valverde, templo donde fue bautizado 60 años antes, donde sus padres y abuelos contrajeron nupcias, a las 6 am de un día bautizado por Dios y con olor del vapor del pan al amanecer, equipado con la indumentaria deportiva de rigor, sin GPS y luego de persignarse, empezó a caminar la cuesta de aproximadamente 4 kilómetros hasta las afueras de la capital, vía un pueblo cercano llamado Tiñor, hasta llegar al termino del pueblo de San Andres  a lugares más planos donde le era posible aumentar su ritmo de carrera a trote ligero por caminos de pastores, cabras, ovejas y bruma, pasmado de incredulidad, fuera del tránsito automotor. —La travesía estaba totalmente señalizada por la simbología internacional del senderismo y sus banderitas pintadas en rocas de tres rayas de colores: amarillo, rojo y blanco, en diversos puntos de la ruta. De repente, su cabeza cubierta por rizos charolados, giró a la derecha y con sus ojos picantes del sudor, empezó a observar las vistas del Valle de El Golfo. —Hacia abajo se divisaban algunas de las maravillas que encierra la isla: el bravío Océano Atlántico con olas que superan los cuatro metros, el milenario poblado de Guinea y los Roques de Salmor donde se esconden los últimos lagartos gigantes de El Hierro, así como los campos de plataneras y piñas que rodean al valle. Con la energía faltante y con aspecto de desamparado propio de los vegetarianos, se abasteció con inspiración por tanta belleza disfrutada en su andar. En la mitad del recorrido luego de dos horas y media en el lugar denominado la Cruz de Los Reyes tuvo oportunidad de ser reabastecido de alimento e hidratación, por su querida y bella esposa. Con solo 20 minutos de parada, se continuó trotando por caminos y senderos de arenas volcánicas milenarias, se dejó llevar por el paisaje; los bosques de frezo, faya, laurisilva, y pino canario sucedía y detrás de cada curva le aparecía el mar con toda su intensidad, hasta llegar a las alturas del Pueblo más Occidental de España llamado Sabinosa. Tras atravesar la última verja de ganado, giró a la izquierda por el camino final donde una hilera de pinos que refugió al caminante lo llevó hasta el bosque de las Sabinas, clímax de los vientos alisios sobre las copas de estas milenarias hadas verdes, que aguantan los embates y adoptan fantasmagóricas formas antes de caer y continuar viviendo recostadas sobre el suelo de lava que las vio nacer.  De aquí luego de cinco horas y cuarto de viaje se llegó a las cercanías de la Dehesa, lugar donde se encuentra la Ermita que resguarda a la bella virgen de los Reyes. — El nombre de los Reyes le viene como añadido de los reyes magos que adornan el retablo sobre el que está sostenida.


  Ya con la Virgen enfrente, acompañada de la callada respiración de las rosas, mordiéndose los labios con una sonrisa cansada pero alegre y en soledad en su pequeña ermita y luego de un padre nuestro y un ave María, agradeció a la Virgen de los Reyes por haberle permitido cumplir su peregrinaje, por su casi perfecta salud, su bella familia y armonía de todos los seres de buena voluntad que transitan la mágica experiencia de haber vivido con bienestar en este planeta que Dios nos permite transitar.   

 

Escrito por: Juan Raul Alamo Lima. Caracas - Venezuela | Categoría: Vivencia

Revisión: Katibel Patiño. Puerto Ordaz - Venezuela

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28 de julio de 2020

 

Bibliografía

-          “La Bajada de la virgen de los Reyes, Encuentro cuatrienal con la patrona de El Hierro”. Antonio Ferrantes-Javier Armas-Raúl Alamo. 2001.

-          “Historia de Canarias”. José M. Castellano Gil-Francisco Macías Martín-1.993.

-          Colección Cuadernos de viaje EL HIERRO. Jose Luis Rivera – 1.997.

  

  





 

 


jueves, 23 de julio de 2020

EL ESCAPE DE ÉL CATIRE


   ¡Se enamoró y no lo pudo resistir! Él Catire Caico era un galán de patas blancas, tenía el cabello de color amarillo como los rubios de Hollywood, como esos anglosajones que navegaron los mares y conquistaron Europa del Norte, entrando en aldeas, pueblos y ciudades, haciendo destrozos y herencias de puerto en puerto, quizás llegaron a América antes que Cristóbal Colón la esclavizara en nombre de la corona y con la Iglesia de cómplice. —Su enamorada Chiqui era morena, de pelo hirsuto negro africanizado y de grandes curvas, irresistible, con aroma a café colombiano bañado en ron caribeño, soleada de tanto astro rey sobre sus espaldas. De verdad que al enamorado la locura le entró por su dermis y circuló por sus vasos sanguíneos, sus arterias y venas, hasta llevarle a su corazón vibraciones que le impulsaron a escapar contantemente de su laberinto escénico que le otorgaba su zona de confort, el conocía los aromas de la libertad ¡No hubo manera de pararlo, la locura inundaba su armonía!...
  
  Cuando conocimos a Él Catire Caico ya era un noble “cachorrón”, formaba parte de la digna adopción de una caballeriza. No conocíamos su pasado callejero. Un día llegó al aposento de los equinos mejor cuidados, alimentados y mimados que muchos seres humanos en un país comunista. —Llegó de la nada, hambriento, flaco, demacrado, sediento y golpeado por el transcurrir de su vida errante, solitaria, descamisada, vagabunda y desposeída. Nos  lo dieron en adopción y ¡él aceptó sin chistar!, poner condiciones ni preguntar, solo recibir su alimento y cariño era más que lo que el aspiraba. Luego de nuestras investigaciones, supimos por mucha gente que el tipo vivía en la calle, golpeado, sin techo y sin esperanza. A trompicones la vida le encalleció los codos y las plantas de sus extremidades, de a poco sus costillas se le notaban debajo de una piel sin grasa abdominal, no por lo atlético y “fitness”, ni por consumir una dieta extrema de proteínas, sino por el hambre radical que pasó de joven y el inicio de su adultez.

   Llegó en un momento de emergencia pues de la noche a la mañana, nuestra anterior guardia pretoriana sin razón, ni excusas y sin entregarnos “Carta de Renuncia” desapareció de nuestra “Casa del Bosque” y nos vimos en la necesidad (con carácter de urgencia) de traer nuevos guardianes para evitar ser atacados por los enemigos de los hogares, que siempre están merodeando y buscando la facilidad para manchar la propiedad privada. La nueva guardia incluía (además de a Él Catire Caico) a un chico de Color negro azabache de ojos azules llamado Blue, digno de la estirpe de un centurión romano, quizás no tan enamoradizo como Él Catire Caico, pero con ADN del cruce de una hermosa Rottweiler  y un bello Husky Siberiano que le entregó una estirpe de bello cuidado y hermosura.

   Durante meses hubo estabilidad en los predios y cercados, los contratiempos y trompicones escaseaban en el recinto; pero bastó que empezara la temporada de lluvias para que los corazones salieran de sus bradicardias y los electrocardiogramas empezaran a asombrar a los cardiólogos de la comunidad.

   Y llegó una primera noche cuando llovió y llovió; truenos, relámpagos, centellas y rayos de forma casi semejante a las sensaciones de obtuvo Noé en el inicio de su diluvio; el terreno se ablandó y hasta casi se licuó “cual mantequilla en el asfalto tropical”. Los profundos olfatos del Él Catire Caico y su compinche Blue de pelo mene, registraron olor a tierra mojada, a grama fresca, a árboles felices y quizás en algún cromosoma tenían marcado el conocimiento de que “cuanto más escarba la gallina, más tierra se echa encima” y ¡ahí empezó nuestro karma! Todos los días temprano había que ¡pasar revista!, para verificar la presencia física de la brigada a la cual ¡Blue nunca falto! La cerca tipo ciclón era atacada sin piedad, los alambres de púas no les hacían ni cosquillas, los hocicos trabajaban cual ¡taladro demoledor de concreto!, las patas parecían ¡palas de un Caterpillar bulldozer!; eran altamente eficientes en su trabajo en equipo para llegar a su objetivo, sin mayores planes y solo de forma instintiva lograban su cometido. —Las cicatrices de guerra no se hicieron esperar, sus encías destruidas por los alambrones, sus mejillas flácidas de tanto intento y sus colmillos rayados de tanta locura, se estremecieron de pavor ante aquella prueba determinante de los poderes sobrenaturales de deseo de libertad. Todas las mañanas había que tomar el rollo de alambre, la tenaza afilada, retazos de cabillas con herrumbre y buscar elementos de madera vieja o cerámicas sobrantes, que reforzaran el lado “este” del lindero (que por cierto era el preferido) y que a estas alturas y de tanto reparar, ya parecía una obra artística pintada por Salvador Dalí en unos de sus sueños de locuras surrealista, vedadas a los vicios del tiempo.

   Y “Tanto da el cántaro al agua hasta que se rompe”, esta vez El Catire Caico por primera vez pudo escapar de lo que empezó a ser su prisión, en búsqueda de satisfacer sus celos por los olores progesteronicos y  celosos de su nuevo gran amor Chiqui, a quien logró divisar, oler, ver, babear, husmear y ladrar, sin mayores emparejamientos, pues fuimos advertidos a tiempo y notificados por la familia de la fémina, sobre el intento de secuestro de su consentida, teniendo que salir la primera vez, a altas horas una noche de luna llena, densa y sin estrellas, con una oscuridad impregnada de aire nuevo y limpio, caminando con cholas y pijama (y quizás con mal aliento) e iluminados con una “headlamp” china en la frente, hasta el lugar de intento de delito donde rescatamos al desatado e incontrolable fugitivo. —Luego del rescate, al día siguiente, tratando de sobreponerse de la aflicción, el susodicho sufrió una crisis de mal humor, no volvió a engullir de forma regular y se pasaba el día cabizbajo, meditabundo y deambulando por la parcela de su territorialidad.

   El Catire Caico y su cómplice Blue no tenían nada que envidiar y nada les faltaba; tenían un terreno de más de 2000 metros cuadrados con amplios caminos, verdes gramas, pinos caribes traídos de Uberito en Monagas, cayenas de colores alegres, verdes aguacates gelatinosos que en caídas prematuras les llegaban como “pasapalos”, mangos jugosos que durante tres meses del año les llenaban los dientes de hebras; que decir de las lechosas que degustaban, comida todos los día a las 4 pm y hasta un eucalipto gigantesco venido del Waraira Repano los acompañaba; en fin nos preguntábamos: ¿Por qué tanta insistencia en dejar el nido del confort?        

    Muchas noches repitió su indomable pasión por la fuga de su “Alcatraz hormonal”. —Nos permitimos reclamarle hasta donde nos entendió: “en vez de andar pensando en tus alocadas aventuras, debes ocuparte de tus labores de cuidado” y este nos—replicó en sus pensamientos— “Lo que es del cura va para la iglesia”.

   ¡Por nuestra mente pasaron muchas posibles soluciones!, desde el amarre total todas las noches, quitarle su ración de comida, devolverlo a la caballeriza sin derecho a retorno y hasta vestirnos de casamenteros y traerle una novia a la casa.   

   Solo se le ocurría imaginarse y pensar en: “Sí pudiese despertarme todas las mañanas mirándote y oliéndote, mi vida sería perfecta”. ¡Y como el amor todo lo logra! y ante la inquebrantable obstinación de Él Catire Caico, pues no nos quedó otro remedio y terminamos cediendo…


Escrito por: Juan Raul Alamo Lima. Caracas - Venezuela | Categoría: Cuento
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22 de julio de 2020






sábado, 11 de julio de 2020



LA LUNA Y LA TIERRA




Cada veintiocho llegas



Con tu esplendor vivo



Redonda y con tu giro



Amor y cariño llevas.






Traes locura en excesos



Vienes iluminando techos



Nubes te impiden brillar



Para a mi alma sanar.






Tu nos vez roca azulada



Llena de océanos y nubes



También la noche estrellada



Y con lucesitas de urbes.






Siempre juntas mellizas



La luna y la tierra bellas



Satélite y planeta que izan



Una bandera de estrellas.






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04 de junio de 2020



LUNA DE TRUENO

Luna de Trueno brilló

Y a todos nos asombró

Trajo grandes visiones

Para bellas emociones.


Luz con gran esplendor

Nos regaló lo mejor

Nubes la acompañaban

Con su regazo la amaban.


Dios nos dio un regalito

Galileo está emocionado

De el universo bendito

Me dejó entusiasmado.


Cráteres en Telescopio

Serenidad nos entregó

Noche de caleidoscopio

Mágico momento género.



Dedicado a todos los LUNATICOS del mundo.



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07 de julio de 2020

martes, 2 de junio de 2020





LAS MEDALLAS DE LA VIDA
   
   Desde muy niños tenemos la necesidad de ser reconocidos y recibimos premios o incentivos por nuestras buenas conductas, o en contraparte castigos o regaños por no regirnos por las directrices de nuestros padres, maestros, tutores, autoridades y otros seres humanos cercanos a nuestro crecimiento. —Nuestro medallero abarcó besos, abrazos, palmadas, remuneraciones, medallas, diplomas, anillos y hasta en algunos casos reconocimientos públicos y ni hablar por el contrario de las reprimendas, regaños y otros actos  persuasivos que nos enseñaron a elegir entre los caminos del bien o el mal de la vida.

  Toda la vida deseada la hemos pasado “persiguiendo a la zanahoria”, pues sin esta motivación, normalmente una persona no se siente esperanzada, para así lograr una vida mentalmente estable y acomodada que nos permita satisfacer nuestras necesidades y adquirir los juguetes que normalmente nos otorga la existencia como premio a nuestro esfuerzo.

  Existen definitivamente necesidades fisiológicas (básicas) y mentales (subordinadas-superordinarias), que  nos permiten lograr una vida sana y confortable en nuestro transcurrir por nuestra existencia. Las necesidades humanas son finitas, pocas y clasificables y son las mismas en todas las culturas y tiempos, pues lo que ha cambiado es la forma y los medios de poder satisfacerlas.

  El Psicólogo norteamericano Abraham Maslow, en su libro “La Teoría de la Motivación Humana”, escrito en 1.943, plantea el modelo de la “Psicología Humanista” y generó el desarrollo teórico conocido como “La Piramide de Maslow”, que se basa en un “modelo prioritario de las jerarquías” de las necesidades humanas, en las que la satisfacción de las necesidades básicas da lugar a la generación de necesidades más altas o superordinarias, que coloca en este orden nuestras prioridades: Fisiológicas, Seguridad, Afiliación, Reconocimiento y Autorrealización.

   Las necesidades Fisiológicas contemplan entre otras: el poder vivir, tener una buena salud, alimentación frecuente, respirar, eliminar, dormir y manejar nuestros cinco sentidos a cabalidad. Las de Seguridad: abarcan el tener un techo donde vivir, una cama donde dormir, lograr controlar los asedios climáticos y la ausencia de la inseguridad personal y laboral. —Las de Afiliación: que arropan la inclusión en la sociedad y compartirse a sí mismo con otros seres humanos, el encuentro con el amor reciproco, la pertenencia, la camaradería y el logro de los buenas amistades. Las de Reconocimiento: que es nivel de la necesidad de la “estima”, que incluye el éxito y el estatus, contempla tanto la percepción propia (autoestima) como también la percepción que la sociedad transmite sobre nosotros (heteroestima) y las de Autorrealización que son normalmente muy abstractas y complejas y tienen que ver con lo moral y espiritual, siendo normalmente todas ellas individuales y subjetivas, y que abarcan momentos de “Experiencias cumbres”, como el amor, entendimiento, felicidad y  conciencia de la justicia, armonía, verdad  y la  bondad.

   Nuestra disertación sobre el tema titulado  las “MEDALLAS DE LA VIDA” se fundamenta en el “Reconocimiento” (cuarto nivel de las necesidades humanas según la pirámide de Maslow), que en muchos casos estamos persiguiendo día a día, sea de parte de nuestros padres, pareja, hijos, hermanos, familiares, amigos, vecinos, comunidad, público, seguidores, empleadores, empleados, profesores, alumnos, y cualquier otra persona o institución que estime valorarnos o juzgarnos y pudiera afectar positiva o negativamente nuestra autoestima.

  Hemos oído en muchas oportunidades que — ¡Nunca hay una segunda oportunidad de generar una primera buena impresión!; por todos es conocido este refrán, que bien aplicado en nuestra vida cotidiana nos genera la apertura de muchas puertas en temas como el amor, el trabajo, las ventas y las relaciones públicas, generando éxitos de diferentes magnitudes, cuya sumatoria nos define los logros conquistados en nuestra vida en el largo plazo.
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  Nuestras primeras medallas logradas fueron en la temprana infancia con los besos y cariños de nuestros padres, familiares, la amistad de amiguitos; a medida que se produjo nuestro crecimiento y con el desarrollo y pasar de nuestra vida le agarramos el gusto y empezaron a llegar medallas de metal que abarcaron y brillaron en nuestro cuello acompañadas de sus cintas de colores, y billetes y monedas que sonaban en nuestros bolsillos. —Cuando aprendimos a dominar a esta situación mediante el uso del “saber como” o “Khow How” , era muy difícil el que las medallas dejaran de llegar, entre tantos actos académicos, deportivos y profesionales.

   En contraparte, a veces la vida impide la llegada de las tan buscadas medallas, quizás como consecuencia entre otras razones del poco: aprendizaje del conocimiento, especialización, disciplina, concentración, esfuerzo, perseverancia, elocuencia, enfoque, correcta planificación, metas claras,  conocimiento de sí mismo, humildad y  porque no ¡un toque de suerte!.

    Ampliando el tema, podríamos revisar algunas preguntas a  discutir o a disertar sobre el satisfacer la necesidad de Reconocimiento como:

 ¿Cuántas medallas necesitamos para lograr la autorrealización?
 ¿Debemos llenar nuestras paredes de medallas y diplomas para poder parar?
 ¿Será que mientras más es mejor?
 ¿Será cantidad antes que calidad?
¿No se convierte en un vicio o una mala práctica tratar de ser reconocidos frecuentemente?
 ¿No debería bastar con ser nosotros mismos los que nos tenemos que autoreconocer?

  Cada una de esas preguntas tienen distintas respuestas basadas en  la lógica mental de cada persona y en la prioridad que cada vida le otorga a la necesidad del Reconocimiento. Son muchas las posibles preguntas que nos podemos hacer, pero probablemente podríamos llegar a la misma conclusión: ¡y es que hay saber parar y seguir haciendo lo que estemos haciendo, sin esperar siempre una recompensa o reconocimiento forzado!

   ¡Existe una medalla muy difícil llamada dinero! Que a veces perseguimos sin sentido ni magnitud. En algunos momentos nos confundimos de tal manera, hasta llegar “al acumular por acumular”, en algunos casos sin ningún tipo de control, con excesivos gastos superfluos como le ha pasado
“factura” a muchas personas en la historia, que no han derivado en buenas obras y hasta han llegado la “banca rota” por no saber manejar una abundancia descontrolada.

   Las medallas deportivas también son muy complejas de medir. ¿Es que el premio está en la medalla del día del Evento o en el entrenamiento diario generador de endorfinas y suplidor de una buena salud?   

   Creemos y confiamos plenamente en que el reconocimiento debe venir de nuestro intelecto y  de la seguridad de nuestras convicciones. ¿Por qué permitir o tomar en consideración en nuestra madurez y no descartar, que terceras personas te juzguen sobre lo que está bien o está mal?,  que a veces proviene de una opinión formada de forma simplista o subjetiva y normalmente se es erróneamente comparado con alguien más.  El reconocimiento es muy subjetivo y siempre depende de terceras personas que juzgan muchas veces sin un conocimiento o entendimiento total de nuestros actos. —Uno tiene que creer y ser feliz con lo que uno hace, sentirse satisfecho y trazarse metas de perfeccionamiento, independientemente de si alguien te va a “aplaudir” o no.  El reconocimiento también depende mucho del estándar o la medida del reconocedor. El reconocimiento es ego completamente como necesidad de valoración y hasta puede ocurrir que es en muchos casos se convierta en ¡baño de vanagloria!

   Es un tema complicado de tratar, pues muchas personas no han tenido suficientes éxitos y reconocimientos, o inclusive que simplemente este tema no ha sido una prioridad o meta para ellos, o la vida les ha tocado de diferente manera, pues empezaron desde un “escalón” diferente, como la familia a donde llegó nuestro cuerpo y mente en el universo, la educación recibida, los tutores encontrados, etc.

  Considero que no nos hace mejores personas ser reconocidos por ser reconocidos o peores al no serlo. Una Rosa roja es reconocida como bella, no porque la flor nos lo pida o nos fuerce a ello, sino simplemente porque esa es su naturaleza o esencia.

   Para finalizar y como dijo un sabio: “El bien se hace, pero no se dice y algunas medallas se cuelgan en el alma, no en el cuello”.
      

Escrito por: Juan Raul Alamo Lima. Caracas - Venezuela | Categoría: Disertación
Asesora: Patricia Alamo Rodriguez - Irlanda
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02 de junio de 2020